La Topología de Internet: el nuevo Territorio. TCP/IP (IV)

Una vez realizada la somera introducción al esqueleto subyacente en las transacciones electrónicas y objeto de los anteriores artículos, debemos explicar cuál es es sistema que se utiliza para comunicar los ordenadores entre sí.

El 15 de noviembre de 1965, el británico Donald Watt Davies, que en aquella época era el jefe del Laboratorio Nacional de Física de Gran Bretaña, firmó un artículo de ocho folios en el que proponía un sistema nuevo de transmisión de información. Esta se dividiría en paquetes de 400 bytes y cada paquete contendría no sólo (1) la información en sí misma, sino también (2) un encabezado en el que constaba el remite, (3) el destinatario, (4) un dígito de control para comprobar que la información recibida lo había sido correctamente y (5) una secuencia numérica que indicaba el ordinal que dicho paquete ocupaba en el total de ellos.

La Topología de Internet: el nuevo Territorio. TCP/IP (III)

Si manifestábamos que el concierto existente entre oferta y aceptación a los efectos de la válida celebración de un contrato se realizaba mediante la comunicación verbal que podía formalizarse por escrito, en las transacciones por Internet dicho acuerdo se realiza mediante un intercambio de información diferente.

Hagamos un simple planteamiento de lógica elemental. El estado de "oferta" podemos expresarlo mediante el signo "1"; el estado de "aceptación" sería también el signo "1"; el estado de rechazo a la oferta lo representamos con el signo "0" Por tanto, a los solos efectos jurídicos, podrán producirse dos situaciones entre dos personas: 1-1 y 1-0, que podemos traducir en una oferta aceptada y una oferta rechazada, respectivamente.

La Topología de Internet: el nuevo Territorio. TCP/IP (I)

El segundo elemento relevante de la topología de Internet es la conexión entre nuestro ordenador y el ISP (Internet Service Provider, proveedor de acceso a Internet).

Se pueden producir, en este caso, las siguientes situaciones:
Que el proveedor y el ordenador del usuario correspondan a personas diferentes. Es la situación más habitual en el uso del Internet doméstico, ampliamente extendido en todo el globo, así como en la mayor parte de los centros laborales.

La Topología de Internet: el nuevo Territorio (XVII)

En el debate al que ayer hacíamos referencia, en favor del código cerrado, debe manifestarse:

El código cerrado tiene una interfaz más amable para el usuario que el código abierto. El sistema de ventanas es mucho más manejable que tener que introducir directamente a través del teclado los comandos de lo que el ordenador debe realizar.

Sólo a través del código de propietario pueden desarrollarse determinado tipo de programas que son aplicaciones específicas para sectores muy técnicos. El código abierto nunca hubiera desarrollado ciertos proyectos realizados en código cerrado.

La Topología de Internet: el nuevo Territorio (XVI)

¿En qué estado se halla el debate citado de open source code versus proprietary code?

Si todos los programas de conexiones fueran de la propiedad de una empresa, ésta siempre podría estar tentada de abarcar una mayor cuota de mercado para imponer su modelo topológico y técnico. O podría imponer la necesidad de su programa para conectarse. Ese programa, una vez fuese utilizado por la mayoría, podría ser levemente modificado a través de actualizaciones. Y en dichas actualizaciones se incluirían filtros contra la información de empresas competidoras y en favor de las empresas socias.

La Topología de Internet: el nuevo Territorio (XV)

Mencionábamos en el último artículo que la norma jurídica ha perdido la coercibilidad debido a la topología de Internet. Lo entenderemos mejor con un ejemplo real ocurrido durante esta Semana Santa.

El pasado jueves 20 de abril comenzó un "thread" (literalmente hilo - grupo de mensajes y sus respuestas) en el grupo de usenet -alt.hackers.malicious-, thread que se consumió el sábado 22. Al final de este articulo les incorporo en Anexo un resumen de los mensajes a los que hago referencia.

La Topología de Internet: el nuevo Territorio (XIV)

Hemos asistido recientemente a uno de los fallos del caso Microsoft. Bajo la excusa de la aplicación de las leyes antimonopolio, lo que realmente está en juego es una lucha del poder en la Red. Dado que no existe todavía un Derecho de Internet, los órganos judiciales se han visto obligados a aplicar viejas normativas. En definitiva, de la topología de la Red y su control depende un modelo de poder que se ha analizado en el caso mencionado, y que tiene, actualmente, tres alternativas:

La Topología de Internet: el nuevo Territorio (XII)

Continuando con el artículo anterior, la importancia de la Topología de Internet para el nuevo Derecho de Internet es obvia:

4. La topología de Internet es la fuente básica del poder en la Red (Servidores Raíz, clases de IP, asignación de los mismos). Al contrario que el territorio real, cuya existencia es previa a la persona, el nuevo territorio responde a un diseño de la misma.

5. Sólo desde el conocimiento de la topología puede:

La Topología de Internet: el nuevo Territorio (XI)

Si bien la Topología de Internet no se halla regulada en modo alguno y es producto de los consensos técnicos de quienes construyeron la Red, su importancia para el nuevo Derecho de Internet es obvia:

1. El Ordenamiento Jurídico debe conocer y contemplar perfectamente el sustrato que intenta regular. En el supuesto de no ser así, sólo podremos regular dicha parcela de un modo parcial o equivocado (no puede construirse un Derecho de la Seguridad Social sin contemplar que las personas cumplen años -y llegan a una edad de jubilación-).

La Topología de Internet: el nuevo Territorio (X)

Empezábamos a plantearnos la existencia de zonas de no-Derecho y explicábamos dos de ellas:

1. Las económicamente no rentables.

2. Aquéllas en las que el Derecho deja a los agentes intervinientes su propia autorregulación.

Se ha criticado la naturaleza de no-Derecho de los anteriores grupos, puesto que, en el primero de ellos, no es que no exista un Derecho que regule dichas situaciones, sino que lo que efectivamente existe es una renuncia a aplicarlo, puesto que su uso implicaría un mayor coste económico que la renuncia a su ejercicio. No obstante, si alguien decide ejercitar sus acciones, el Derecho le protegerá.

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