La Topología de Internet: el nuevo Territorio. Los Routers

Después de la lectura de los artículos anteriores sobre la topología de Internet, nos queda una pregunta: ¿Cómo se le marca la ruta a los datagramas? Vimos que la cabecera de un datagrama consta de los datos de su destino. Estos datos son los que van a ser utilizados por los ordenadores a través de los que circula para encaminarlo hacia su destinatario final.

Dicha función, el encaminamiento o enrutamiento, es una de las funciones claves de las redes, puesto que sin ella nunca podría existir una correcta comunicación. Desde el momento en que nos encontramos con una malla de conexiones, el correcto direccionamiento es esencial.

Cada datagrama sigue en su recorrido una ruta que consta de una serie de saltos, desde el ordenador emisor hasta el ordenador receptor. Cabe definir a través de qué camino debe circular el datagrama, pero ello no es lo habitual. El método normal es permitir que cada ordenador por el que el datagrama pasa seleccione el siguiente salto que debe realizar dicho datagrama. Este sistema permite que un cambio en la topología de la Red no afecte a la transmisión.

Poniendo un ejemplo relacionado con la red viaria, el enrutamiento podría ser de dos sistemas:

Entregarle al conductor instrucciones sobre qué camino tomar en cada una de las bifurcaciones que se encuentre.

Dado que en cada bifurcación de caminos existiría una persona que informaría de la ruta a seguir, se tomaría el trayecto que dicha persona indicara.

No existe ninguna obligación técnica o jurídica de seguir alguna de los sistemas anteriores, quedando bajo la libertad del operador cuál de ellos prefiere.

Los enrutamientos corresponden a aspectos técnicos definidos por programas de software. Es por ello que la única cuestión jurídica analizable es si dichos programas son de código abierto o código propietario.