La Topología de Internet: el nuevo Territorio. TCP/IP (III)

Si manifestábamos que el concierto existente entre oferta y aceptación a los efectos de la válida celebración de un contrato se realizaba mediante la comunicación verbal que podía formalizarse por escrito, en las transacciones por Internet dicho acuerdo se realiza mediante un intercambio de información diferente.

Hagamos un simple planteamiento de lógica elemental. El estado de "oferta" podemos expresarlo mediante el signo "1"; el estado de "aceptación" sería también el signo "1"; el estado de rechazo a la oferta lo representamos con el signo "0" Por tanto, a los solos efectos jurídicos, podrán producirse dos situaciones entre dos personas: 1-1 y 1-0, que podemos traducir en una oferta aceptada y una oferta rechazada, respectivamente.

La lógica contractual nos impide analizar las otras situaciones de 0-1 y de 0-0, puesto que ambos casos son absurdos en cuanto a la prestación del consentimiento: 0-1 implica una aceptación a una oferta inexistente y 0-0 implica una no aceptación a una inexistente oferta, por lo que en ninguno de los casos hay contrato.

Por tanto, debemos centrarnos únicamente en dos casos: 1-1 (oferta aceptada) y 1-0 (oferta rechazada). Pero, como manifestamos ayer, puede existir una incertidumbre en la información transmitida, (que representaremos con el signo "x"), con la consiguiente introducción de la duda para cada contratante. La dinámica contractual se quiebra, produciéndose dos situaciones, según la perspectiva de cada interviniente:

El oferente emite 1 y recibe x. Ante ello puede tomar dos posturas:

Repetir su oferta, dado que no recibe confirmación de la aceptación o del rechazo de su oferta o

Dar por inválido el contrato, dada su falta de conocimiento de la aceptación.

A su vez, el posible aceptante mantiene sobre el contrato una perspectiva radicalmente diferente:

Ante una repetición de una oferta (1, 1, 1, 1?) dudará si son múltiples ofertas.

Recibe una oferta que acepta, por lo que para él, el contrato es 1-1, aceptación que no llega al oferente.

Este es el esqueleto de las transacciones online y de las incertidumbres que pueden producirse. Los paquetes de información TCP/IP enviados a través de la Red están construidos para evitar estas incertidumbres, lo que analizaremos en posteriores artículos.