Los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial en Internet (II)

En toda comunidad, y desde el origen de los tiempos, ha existido siempre una élite que gobierna y una masa que es gobernada (sin que dichos términos élite y masa supongan valoración alguna, sino la terminología tradicionalmente utilizada en la Ciencia Política desde Mosca, Pareto, Bottomore y Ortega y Gasset).

En Internet ocurre la misma circunstancia. Frente al pensamiento generalizado en la opinión pública de que nadie gobierna Internet y que éste es un espacio de libertad, ya desde los primeros artículos explicábamos las tres fuentes de poder en la Red:

1. El control de los Servidores Raíz.

2. La potestad de asignar nombres a números y viceversa.

3. La decisión sobre la estandarización de los protocolos.

Que Internet sea un espacio de libertad no significa que no exista un control férreo, impuesto por el principio jerárquico y por la necesidad de compatibilizar el lenguaje común entre todos los ordenadores, espacio de libertad donde la transgresión de la norma implica una imposibilidad de conexión, esto es, la ausencia de la identidad digital.

Para responder a la pregunta que nos hacíamos sobre si cabe o se debe aplicar a Internet la división de poderes de las democracias occidentales, debemos previamente analizar:

1.Cómo y por qué surge la separación o división de poderes en el mundo real.
2.Qué funciones se atribuyen a cada uno de los poderes en el mundo real y si existen también esas funciones en el mundo virtual.

Cuando en 1653 Cromwell implanta en Inglaterra su Instrument of Government, nos hallamos ante el primer intento material de división de poderes. Según ciertos constitucionalistas, este intento es la expresión legal de un nuevo modelo económico consistente en la transición de un sistema feudal a un sistema burgués en el que la antigua aristocracia se hace burguesa y comienza a pedir cuentas al rey cuando éste solicita financiación.

No es el modelo que se sigue en el continente, donde la aristocracia y la burguesía siguen por caminos diferentes, por lo que hasta cien años después, en 1748, no surgen las tesis de Montesquieu en su conocida obra Esprit des Lois, como expresión intelectual en contra del Ancien Régime.

Si bien es evidente que no nos encontramos en la situación socioeconómica antes descrita y que propició la aparición y necesidad de una división de poderes, no podemos dejar de pensar que Internet está creando un mundo nuevo, separando clases sociales y países en función de su conexión a la Red, lo cual repite en cierto modo, pero a escala global, el caldo de cultivo de los siglos XVII y XVIII, mediante la existencia de una dicotomía entre los detentadores del poder económico tradicional (quienes tienen un ordenador sobre la mesa de su secretaria, pero jamás sobre la suya) y los detentadores del poder económico tecnológico, cuyo método de pensamiento, trabajo y comunicación no puede entenderse sin una conexión a Internet.

¿Se anuncia un nuevo sistema de división de poderes ante la aparición de un poder global?

Actualmente no existe la división de poderes en Internet, no hay órganos legislativos que elijan a los representantes de la comunidad de la Red, y de quienes emanarían las normas por las que se rija Internet, si bien es cierto que existen unos órganos ejecutivos de gobierno y órganos cuasi-judiciales (arbitrales) de resolución de conflictos, fundamentalmente en la atribución del uso de los nombres de dominio. Sobre las funciones de cada órgano y su asignación tratará el siguiente artículo.