Los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial en Internet (I)

La pregunta que debemos hacernos es, ¿cabe o se debe aplicar a Internet la división de poderes de las democracias occidentales?

Actualmente nos hallamos en un proceso de pérdida por parte del Estado nacional de dos de sus competencias básicas:

1. La regulación de las actividades económicas. Internet está siendo el mejor catalizador de la pérdida del Estado nacional de sus competencias sobre tributos y procesos económicos.

2. La seguridad interior y exterior del Estado. Supuestos como la guerra de Kosovo o el caso Pinochet nos demuestran la internacionalización de estas funciones otrora exclusivamente estatales.

En el momento histórico actual el concepto de la polis debe vertebrarse con un contenido nuevo, ante la aparición de Internet. Cuestiones tales como la emisión del voto por vía electrónica inciden no solamente en la mera forma de voto, sino que atacan frontalmente los plazos y la distribución de las competencias que deben ser ejercidas directamente por el Gobierno y el Parlamento o ser sometidas a referéndum.

Nuestro sistema occidental se fundamenta en la democracia parlamentaria sin mandato representativo cuyo significado es que, una vez elegidos los representantes del pueblo, éstos no están sometidos a las instrucciones de los electores. El control del pueblo se produce a posteriori, mediante la siguiente elección de representantes, donde podrán o no ser reelegidos.

Se define un plazo para la convocatoria de las elecciones generales, plazo que oscila según los diferentes Estados (normalmente cuatro años, con supuestos de hasta siete en la elección del Presidente de la República Francesa). Dicho plazo trae causa de la necesidad de un mínimo tiempo para desarrollar los proyectos políticos, así como de la sangría económica y paralización de la vida política que pueden suponer plazos cortos.

La emisión del voto por Internet puede implicar menor gasto tanto en las campañas electorales como en las elecciones generales, por lo que desaparece una de las tradicionales razones para mantener períodos largos entre elecciones.

Asimismo, la toma de decisiones sobre determinadas competencias puede modificarse. ¿No es más lógico establecer referenda por Internet para la regulación, por parte de los directamente afectados, de ciertas competencias? El ejemplo sería el referéndum convocado en un cantón suizo para decidir sobre la aplicación del cambio horario de verano e invierno. El resultado en aquél cantón, de economía ganadera, fue negativo, puesto que no es conveniente cambiarle a las vacas la hora de ordeño.

Internet ya permite tecnológicamente que el voto pueda ser personal, único y anónimo, por lo que seguir manteniendo una democracia a través del escalón de representantes parlamentarios puede traducirse en la peor de las democracias posibles si no se delega directamente en el pueblo un mayor número de decisiones puntuales.