Los controles del Poder: Los derechos del internauta (IX)

En 1998, se produjeron en EE.UU. sesenta y dos litigios judiciales en el ámbito laboral en los que la cuestión analizada era el uso del correo electrónico por parte de los empleados dentro del ámbito de la empresa.

En el presente año, no ha trascendido aún ninguna resolución sobre el tema en los Juzgados españoles, si bien existe una sentencia del Juzgado de lo Social nº 16 de Madrid en la que se aceptan como prueba comunicaciones internas (Lotus Notes) entre directivos de empresa. No obstante, dicha sentencia no entra en el análisis del derecho a la comunicación y acepta las pruebas puesto que fueron ratificadas verbalmente en el juicio oral. No existe jurisprudencia española (más de una sentencia con la misma doctrina) específica sobre los derechos relativos al uso del correo electrónico en el ámbito laboral.

Dada la protección del trabajador en el ámbito jurisdiccional laboral, es conveniente que la empresa adopte unos nuevos hábitos para protegerse frente a un uso indiscriminado del correo electrónico por parte de sus trabajadores, introduciendo unas cláusulas especiales en todo contrato de trabajo para empleados en cuya función se trabaje con las nuevas tecnologías. Dichas cláusulas serán del siguiente tenor:

1. Derecho del empresario de monitorizar el correo electrónico, advirtiéndose que dicha monitorización se realiza efectivamente.

2. Prohibición de uso del correo electrónico para usos particulares o lúdicos.

3. Prohibición del uso del correo electrónico con contenidos ilícitos tales como expresiones en favor de discriminación racial o religiosa, pornografía infantil, acoso sexual, coacciones o amenazas.

4. Derecho del empresario a realizar ofertas individualizadas a sus trabajadores, sin necesidad de que dichas ofertas se ofrezcan a todo el colectivo laboral de la empresa.

5. Prohibición al trabajador de no reenviar el correo electrónico (recibido por motivos de trabajo) a terceros ajenos a la relación empresario-clientes-proveedores, guardando en todo momento la confidencialidad debida.

La inclusión de dichas cláusulas específicas en el contrato de trabajo nunca es una panacea. En los procedimientos laborales, a un nivel general en las legislaciones, es el empresario quien soporta la mayor parte de la carga de la prueba. Dichas cláusulas, sin embargo, siempre son útiles puesto que el trabajador nunca podrá alegar desconocimiento de las mismas.

Asimismo, es conveniente el establecimiento por la empresa de una política clara sobre el uso por los trabajadores tanto del correo electrónico como de la navegación en Internet. Dicha política debe constar por escrito y ser notificada a los representantes de los trabajadores o, caso de que éstos no existan, a los trabajadores individualizadamente.