Los controles del Poder: Los derechos del internauta (VI)

Debe regularse el acceso del internauta a sus datos personales en las bases de datos que radican en Internet. El acceso debe permitir verificarlos, modificarlos o solicitar su borrado.

Sin embargo, tales derechos, cuya existencia parece obvia, no están regulados en todos los Estados. La regulación se realiza actualmente a través de dos instrumentos:

1. Una regulación obligatoria que viene impuesta por las leyes del Estado donde radique el propietario de la base de datos. Por ejemplo, en el actual caso de las demandas contra DoubleClick, se están aplicando, con independencia de la nacionalidad del internauta afectado, las leyes federales norteamericanas.

2. Una regulación convencional, esto es, mediante un acuerdo entre las partes que nace de un contrato. En la práctica, este contrato es de los denominados de adhesión, puesto que es unilateralmente ofrecido por la propietaria de las bases de datos y no cabe modificarlo. Dichos contratos suelen ser limitados por los tribunales con más frecuencia que la deseada, al incorporar cláususlas abusivas. El contrato se halla en las páginas web del recolector de los datos y su aceptación se produce mediante el envío de una confirmación electrónica de aceptación (un click del ratón en un botón de control)

Las bases de datos afectadas por el derecho de privacidad pueden dividirse, según su contenido, en uno de los tres grupos siguientes:

1. Relativo a datos personales o comerciales de personas físicas.
2. Relativo a datos comerciales de personas jurídicas.
3. Relativo a datos de posiciones comerciales entre empresas.

En el presente supuesto, sólo nos referimos al primero de los grupos. Los otros dos serán analizados en artículos posteriores.

En conclusión, el derecho a la privacidad de un internauta tiene las siguientes características:

1. Unos derechos preferentes del internauta frente al propietario de la base de datos.

2. Una regulación doble, (i) de normas jurídicas del lugar donde radica el propietario de la base de datos y (ii) contractual entre el internauta y el propietario.

3. La privacidad de los datos referentes a transacciones comerciales se regula por normas distintas que las aplicables a los datos personales.