Los controles del Poder: Los derechos del internauta (V)

Las bases de datos con información personal son uno de los objetos del comercio virtual más valorados. Los campos alcanzados por las mencionadas bases comprenden datos de nombre, apellidos, edad, sexo, domicilio, ingresos económicos, patrimonio, transacciones y así cualesquiera informaciones relevantes a la hora de definir comportamientos, actitudes, tendencias o gustos de los internautas. En general, se prohibe la inclusión de datos concernientes a religión, ideas políticas y raza.

En Internet existe un principio absoluto: lo que no es lícito en el mundo real, no es lícito en Internet. Por tanto, serán de aplicación a los servidores de Internet que radiquen en cada Estado las normas que éste haya promulgado sobre la privacidad de las personas y su inclusión en bases de datos online.

Ya en 1980 la OCDE estableció la adopción de unas líneas directrices para la protección de la privacidad ante el ataque que se podía prever contra la misma utilizando medios informáticos, líneas que se materializaron en el Convenio 108 del Consejo de Europa, de fecha 28 de enero de 1981, y que posteriormente impregnan los Ordenamientos Jurídicos de los Estados europeos.

Como presupuesto, toda persona tiene derecho a conocer dónde se hallan incluidos sus datos personales. No tiene igual relevancia encontrarse incluido en un listín telefónico en soporte papel que la inclusión en Internet, dada la dificultad de control de los datos que la arquitectura y la difusión de Internet provocan.

El traspaso de archivos o datos de un sistema operativo a otro, o entre dos bases de datos diferentes, se denomina migración. Con respecto a las bases de datos cuya migración se realiza a Internet, las líneas generales recomendadas a nivel internacional son las siguientes:

1. Una información previa, clara y precisa a los miembros de las mismas de que dicha migración se ha producido, a los efectos de que los incluidos en dicha base de datos puedan oponerse.

2. Debe posibilitarse que la oposición a la inclusión en una base de datos sea previa a la difusión en Internet, nunca a posteriori.

3. Basta la mera negativa para que se evite la inclusión: el sujeto no tiene que alegar más causa que su propia voluntad.

En el supuesto español, ninguno de los anteriores controles se ha producido. No así en Francia, Reino Unido, República Federal Alemana y EE. UU.