Los controles del Poder: Los derechos del internauta (III)

En la literatura jurídica existente sobre Internet, nadie menciona al "Big Brother", quien, sin embargo, está tácitamente presente en las regulaciones que van naciendo.

Debemos nuevamente incidir en lo que es Internet:
Un sistema de comunicación.
Un sistema de comunicación a través del que se realizan transacciones.

Es por ello que, en el diseño previo que se realiza de los derechos fundamentales del internauta, siempre se tiene en cuenta el principal de ellos, que es el derecho a la privacidad. En definitiva, se trata de sacralizar en el terreno virtual un núcleo de derechos del ciudadano frente a los posibles abusos de poder. Los "Derechos Humanos" nacen y se desarrollan como una parcela del ciudadano previa e intocable frente al poder de los Estados absolutistas; los derechos del internauta nacen como un límite al posible ejercicio del poder por parte del "Gran Hermano".

En el libro de Clifford Stoll, "The Cuckoo's Egg" (El Huevo del Cuco), el autor encuentra una diferencia entre dos archivos del ordenador que grababan el tiempo de utilización por parte de los usuarios. Dichos archivos se utilizaban para facturar a cada cliente su tiempo de conexión. La diferencia de tiempo de utilización correspondía a 75 centavos de dólar.

Analizando la causa de error, descubre cómo un hacker está entrando en el ordenador con una clave ajena, obteniendo así secretos militares estadounidenses. Dicho hacker resulta ser alemán y vende la información ilegalmente obtenida a la KGB. El caso es un hecho verídico.

Según el autor, lo que más le indignaba era la sensación que le producía una persona "paseándose" sin permiso por el ordenador que administraba.

La privacidad es un derecho que todo internauta tiene frente a los demás integrantes de la comunidad virtual, con la sola excepción de aquéllos a quienes voluntariamente entregamos nuestros datos (por ejemplo, nuestro proveedor de acceso a Internet, una librería virtual para que nos envíe los nuevos libros sobre un tema que nos interesa).

La privacidad es un derecho que puede renunciarse. Pero dicha renuncia debe ser expresa, nunca jamás puede ser tácita o sobreentendida.