Los controles del Poder: Los derechos del internauta (II)

El primero de los derechos del internauta es, sin duda alguna, el derecho a conectarse a la Red.

Se configura tal derecho como un prius de todos los demás derechos del internauta, lo cual es lógico puesto que si no existe una conexión, no ha lugar a la existencia de los demás derechos.

Equivale, por así decirlo, al nacimiento y adquisición de personalidad civil de un sujeto.

Todo substrato de los derechos de una persona se halla en el modelo de Estado del que dicha persona sea nacional y/o en el que resida. Depende de dicho modelo la materialización de las ideologías en derechos concretos.

Evidentemente, el derecho a la conexión será garantizado dependiendo del modelo político en el que el internauta reside, sin que las legislaciones hagan depender dicho derecho de su nacionalidad. La conexión, en este sentido, se produce a través del territorio en el que radica el ordenador.

En este sentido encontramos dos modelos políticos:

El modelo occidental, en el que el derecho al acceso a Internet debe ser garantizado por los poderes públicos, puesto que el sistema político garantiza la libertad ideológica, la libertad de expresión y el derecho a informarse libremente.

Otros modelos en los que los Estados controlan la información que reciben los ciudadanos.

En el modelo occidental, a pesar de lo obvio de tal derecho, existen supuestos en que los Estados intentan controlar el contenido de la información a la que el internauta puede tener acceso. En este sentido se promulgó en EE.UU. la Comunications Decency Act, posteriormente declarada inconstitucional por los Tribunales al atentar contra la Primera Enmienda de los EE.UU. (que hace referencia a la libertad de expresión).

Como contenido de este derecho a la conexión, sectores jurídicos manifiestan que no sólo debe garantizarse un derecho a la conexión, sino que además tal derecho debe ser homogéneo para cualquier conexión, prohibiéndose los supuestos en los que un servidor se programa para modificar las velocidades de conexión según las páginas web a las que accediéramos, estableciendo conexiones rápidas para las páginas del entorno del servidor y lentas para las páginas de la competencia.