Los controles del Poder: La Constitución

¿Existe una Constitución en ese nuevo mundo que es la Comunidad de Internet?

Cuando analizamos lógicamente un Ordenamiento Jurídico, éste tiene una forma jerarquizada, un triángulo cuyo vértice superior es la Constitución. Todas las normas de rango inferior contrarias a la Constitución son nulas de pleno Derecho. Todas las normas deben cumplir los valores establecidos por la Constitución.

La Constitución tendrá dos partes:

1. La llamada parte dogmática, cuyo objeto es el de enumerar cuáles son los derechos fundamentales de una persona.

2. La denominada parte orgánica, cuyo contenido organiza la estructura del Estado, diseñando los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, la Administración del Estado, el Tribunal Constitucional y los supuestos de reforma de la Constitución.

Los sistemas jurídicos varían. Existen regímenes donde hay varias leyes que regulan los contenidos antes mencionados, en otros sistemas existe una ley única, “La Constitución” y, por último, existen Estados (Reino Unido) que no goza de una constitución escrita pero los usos y las resoluciones judiciales han ido definiendo los derechos de las personas y el funcionamiento del Estado.

En Internet no hay Constitución.

Dentro del Derecho de Internet estamos asistiendo a un debate: ¿Es necesario que los Estados del Mundo lleguen a un acuerdo internacional para redactar una Constitución de Internet?

Encontramos dos posturas enfrentadas:

1. Es necesaria una Constitución en la que se regulen los derechos fundamentales del internauta, así como los órganos encargados de la administración de Internet, la asignación de nombres de dominio y la homologación de todos los standards.

2. No es necesaria tal Constitución, puesto que la propia Red, al existir un poder difuso y descentralizado, se autoregula y los derechos de los actores ya se ven defendidos por las legislaciones de cada Estado.