Presupuestos de hecho. El Poder (y III)

Partimos, según anteriores artículos, de la existencia de una red interconectada de ordenadores con una identificación única en cuanto a su número y a su nombre.

¿Qué servicios de información o comunicación se prestan los ordenadores entre sí? Los originariamente utilizados son los siguientes:

1. Correo electrónico.
2. Usenet (las llamadas news, traducidas como tablones de anuncios, correo electrónico público, foros de debate…).
3. Telnet, que consiste en utilizar un ordenador como terminal de otro.
4. FTP, transferencia de archivos de un ordenador a otro.
5. Archie, servicio de índices para búsqueda de archivos.
6. Gopher, directorio de información de una red.

Los anteriores servicios se utilizan para enviar y recibir información pudiéramos decir “en estado puro”. Pero se produce un tremendo salto cualitativo, que es el nacimiento de un protocolo (un standard de conexión) denominado HTTP (protocolo de transferencia de hipertexto), a través del cual se pueden transmitir documentos en un lenguaje denominado HTML (lenguaje de hipertexto).

Dicho standard es el que permite ver palabras, imágenes, colores, oir sonidos y el que, en definitiva, acerca al gran público a los monitores de los ordenadores. Nace el diseño en Internet, donde se encuentra atraido un nuevo público con apreciable poder adquisitivo.

En el momento en que Internet comienza a servir para usos mercantiles, comienza a estrecharse la relación entre Internet y el Derecho de la Propiedad Industrial, esto es, el Derecho de las marcas y de los nombres comerciales. Si a cada ordenador le corresponde un número y a cada número se le asigna un nombre, toda empresa que ofrezca sus servicios o productos a través de Internet, o que simplemente busque la notoriedad, intentará que el nombre que se le asigne en la Red sea coincidente o lo más parecido posible al nombre con el que se le conoce en el mundo real.

Es interés común que el protocolo HTTP y el lenguaje HTML sean coincidentes en todos los ordenadores que sirven páginas a Internet. Deberá producirse un acuerdo en el protocolo y lenguajes utilizados.

Quien controle la evolución estandarizada del lenguaje transmitido a través del protocolo, también será un núcleo de poder dentro de Internet.