Presupuestos de hecho. El Poder (II)

Cada ordenador conectado a la Red tiene un número propio y único. Es el mismo principio que el teléfono. Ocurre en Internet lo que ya vivimos diariamente con las agendas incluidas en los móviles, cada número tiene un nombre asignado. El motivo es mnemotécnico: es más fácil acordarse de un nombre que de un grupo de números.

El sistema utilizado, para explicarlo básicamente, consiste en guardar en los Servidores Raíz un archivo que establece la correlación entre números y nombres, lo cual se hace de una manera sencilla:

192.168.0.0 servidor
192.168.0.1 cliente1
192.168.0.2 cliente2

192.168.0.0 sería el número asignado a un ordenador llamado servidor, 192.168.0.1 el número asignado a un ordenador denominado cliente1 y así sucesivamente.

Y al igual que no pueden coexistir dos ordenadores con el mismo número en una red, tampoco pueden coexistir dos ordenadores con el mismo nombre. Si así fuera, se produciría una ambigüedad en el remitente o en el destinatario, sin poderse determinar quién envía la información o quién la recibe.

Tampoco puede producirse una diferente asignación de números y nombres en los diferentes Servidores Raíz, esto es, que en el Servidor Raíz A el número 0 corresponda al ordenador llamado servidor, mientras que en el Servidor Raíz B el número asignado al servidor sea el 2. Debe existir una coincidencia absoluta entre los trece Servidores Raíz.

De los anteriores presupuestos técnicos nacen los siguientes aspectos de suma importancia en Internet:

1. ¿Quién asigna los nombres a los números?
2. ¿Qué procedimiento es el seguido para la solicitud, tramitación y asignación final de un nombre a un número?
3. ¿Cómo se resuelven los conflictos en la asignación de nombres a los números?

Evidentemente, quien controle los tres puntos anteriores, íntimamente ligados al control de los Servidores Raíz que ayer mencionábamos, mantendrá el control de Internet.