Derecho de reunión de #acampadasol: instancia para solicitarlo o por qué la ortografía no tiene nada que ver con la democracia

Me contaba mi tío José María González-Cotera que en una ocasión, durante la época de la Transición y en una de las obras de las que él era responsable como ingeniero, ocurrió una anécdota cuya moraleja es aplicable a lo sucedido esta madrugada en la #acampadasol.

Hace años, las carreteras nacionales pasaban por dentro de los pueblos y comenzaron a construirse variantes. Pues bien, en una de las variantes que iba a inaugurar el ministro de turno, habían pintado todos los carteles anunciadores con la N al revés, esto es, VARIAИTE en lugar de VARIANTE. Cuando pidió explicaciones al encargado, siendo inminente la llegada del ministro, le tranquilizó puesto que al darse cuenta del error, estaban ya trabajando en arreglarlo.

Lo curioso de la anécdota es que, en principio, todos los carteles habían sido pintados correctamente pero uno de los trabajadores comentó: pues yo creo que las enes son al revés, lo que provocó la reunión de los trabajadores en asamblea y el triunfo de esta tesis, por lo que los carteles fueron todos repintados con el error. Cuando el encargado vio las chapuzas cartelarias, espetó al capataz: «A ver si os enteráis de una vez que la ortografía no tiene nada que ver con la democracia» y ordenó repararlos.

Sirva esta anécdota para aprender de los errores cometidos y especialmente en lo sucedido en la Puerta del Sol, a la que me acerqué ayer lunes 16 de 2011 por la tarde para ver por mí mismo lo que estaba ocurriendo. Cuando llegué, sobre las 19:30, se estaba celebrando una asamblea a la que concurrirían numerosas personas (no sé decir números pero podría especular que serían unas 300). Hice una breve intervención en la que les indiqué la necesidad de blindarse jurídicamente en ejercicio del derecho fundamental de reunión.

Por la noche, me acerque ante la Comisión Legal e hice la misma manifestación. Dije quién era y a qué me dedicaba y señalé la necesidad de presentar la petición. La respuesta que se me dio era que iban a discutir el tema en la asamblea y que estaban viendo a ver si podían presentar la petición “despersonalizada”. Mi contestación fue la de que la ortografía no tiene nada que ver con la democracia, que las vacunas no pueden ser objeto de decisión asamblearia, y que la norma reguladora del derecho de reunión no permite la despersonalización de la petición. Añadí que era un tema urgente y que lo hicieran lo antes posible puesto que corrían el riesgo de ser desalojados. A las 5 de esta mañana, la policía ejecutó el desalojo.

Lo importante de esta cuestión no es traer a la luz una frase muy habitual en el mundo de la abogacía (y que también he oído en el ámbito médico), que es la coloquial de “me jode ser profeta” (comentada anoche con el Teleoperador), sino que todos nosotros aprendamos de nuestros errores ya que por muy asamblearia que sea una organización, el activismo ha de usar la metodología hacker cuyo lema es el de “no propongas, haz”. Una vez hecha la acción de que se trata, ya se irá a la asamblea para exponer la acción efectuada y rendir cuentas, pero en el ejercicio de los derechos fundamentales no cabe ni chapuza ni improvisación y en estos casos una asamblea no es eficaz, puesto que se necesita la ejecución lo más rápida posible. Desde luego, esto no justifica en absoluto la intervención policial.

Y como toda crítica ha de ser constructiva, esta misma mañana los abogados David Bravo, Javier Maestre, Carlos Sánchez Almeida y yo hemos publicado una instancia genérica para solicitar el permiso del derecho de reunión, cuyas plantillas he incorporado a los procedimientos libres en formato open document y .doc y que a las que pueden acceder en su repositorio. Esperamos y deseamos que las anteriores plantillas pasen los filtros de las correspondientes asambleas y así los movimientos ciudadanos se blinden al menos jurídicamente contra los abusos de poder de nuestra clase política.

Repositorio: http://derecho-internet.org/svn/procedimientos-libres/derecho-reunion/

Bonus: Un camello es un caballo hecho por un comité (sabiduría popular)