No propongas, haz

Creo que todos estamos cansados de farsantes que sólo hablan. De lo que se trata ahora es de hacer, de construir un proyecto que sea el de todos y no sea de nadie. Un procomún digital que conforme una organización que pueda servir de herramienta a la sociedad civil y que no sea excluyente, sino omnicomprensivo de todos los demás nodos en los que participamos.

El punto de unión ha de ser uno solo: la ley Sinde ha servido de catalizadora para hacer más evidente, si cabe, la corrupción de muchos individuos que pertenecen a una clase política de moral reprochable. Cada político corrupto supone una cama menos de un hospital, una plaza de escuela menos, menos investigación y desarrollo, mas emigración de los jóvenes. Y esto es lo único que pretendo con las horas que le echaré al proyecto de #nolesvotes: ayudar a la creación de nodos cuyas conexiones puedan unirnos en un proyecto común, que es desterrar a esta gentuza que no nos merecemos. Nadie se merece poner un estafador en su vida.

Sin perjuicio que la acción sea lo relevante, hay que tener mucho cuidado con el discurso generalista. Los políticos honestos (que los hay) y los funcionarios honestos (que los hay y muchos) sienten una doble agresión cuando el discurso generalista les incluye entre los delincuentes o los vagos, puesto que, además de luchar contra su entorno inmediato, sienten cómo se le incluye en un grupo que no les corresponde. Identificar a los honestos sería una labor importante, porque sólo con su colaboración puede levantarse este país que las actuales clases dirigentes están dejando como un erial.

#Nolesvotes tampoco puede ser un movimiento separado ni sustitutivo de los demás movimientos sociales. Ni debe pretenderlo. Ha de ser una capa más que ayude a todos los que actualmente existen y que compartan acciones en contra de la ley Sinde (una norma que impide la inversión en proyectos tecnológicos en este país) y en favor de los derechos humanos. Nada más, ni tampoco menos, y no debe verse como un intento de suplantar lo que ya existe, sino de sumar mejor y de ayudar en la estructura y organizaciones sociales.

Ha de ser un movimiento en el que nadie sea representante de otros. Todos tenemos nuestra propia voz e Internet nos permite usarla sin necesidad de intermediarios que luego nos la roben. Tu voz es tuya y nadie te representa: uno se representa a sí mismo. ¿A quién representaban Platón, Aristóteles y Kant?

Y por todos estos motivos, no propongamos: hagamos. Las ideas las tenemos, la red la tenemos y el resultado es el que decidamos.