Espiral Pop gana la partida a la SGAE y abre el siguiente agujero

El pasado miércoles día 4 de febrero de 2009, nuestro cliente Espiral Pop fue notificado de la sentencia de fecha 29 de diciembre de 2008, resultado de la demanda interpuesta por la SGAE en reclamación de 761,98 euros en concepto de comunicación pública de obras musicales. En el juicio celebrado el 19 de julio de 2007, la postura de Espiral Pop fue la de sólo pagar por lo que efectivamente consumía. Señalábamos entonces:

De los 81 autores cuya música se reconoce haber emitido, la SGAE certificó que un número de 14 autores son bien socios de su entidad, bien lo son de entidades con las que mantiene contratos de representación recíproca. La defensa de Espiral Pop ha pretendido, en todo momento, pagar lo justo, esto es, lo que le corresponde en virtud de lo emitido, pero ni un euro más. También hay que mencionar que, desde la fecha en que se conoce que hay 14 autores miembros de la SGAE, éstos no se emitirán nunca más en dicho local, en respeto de los derechos gestionados por dicha entidad.

En la época de la reclamación, no era posible comprobar el catálogo de la SGAE (ahora ya existe un primario buscador onlineque sólo permite la busqueda por título, no por autor) [actualización: Desde el día 18 de marzo de 2009 la SGAE ha eliminado el acceso pùblico al buscador]. La postura de Espiral Pop es la de intentar no utilizar música gestionada por la SGAE y, en caso de error, satisfacer lo debido utilizando un criterio de prorrata, que es el que ahora acepta la sentencia que ofrecemos. La sentencia declara probado que de 82 autores emitidos, sólo 14 pertenecen a la SGAE, por lo que sólo deberán pagarse 130,09 euros de un total de 761,98 demandados.

La aplicación del criterio de prorrata en una sentencia era la siguiente meta que nos habíamos propuesto en defensa de los autores Copyleft. Hasta ahora, en todos los litigios se había planteado una respuesta binaria, sí o no, sobre la utilización del repertorio de la SGAE, pero no conocíamos la respuesta para aquellos supuestos en que un establecimiento emite, voluntaria o involuntariamente, una mezcla de canciones copyleft y otras representadas por la SGAE. Con base y fundamento de la sentencia de Espiral Pop ahora pueden defenderse nuevos criterios para las salas que quieran ofertar música Copyleft uno o varios días por semana, reservando, por ejemplo, únicamente para el fin de semana la emisión de obras de la SGAE. También es un criterio aplicable no sólo para salas sino para conciertos, en los que deberá pagarse sólo por lo que se consume de la SGAE, pero no por los otros autores no representados por esta asociación.

En la sentencia que ofrecemos, se situa el movimiento Copyleft bajo una perspectiva histórica en su Fundamento Cuarto, que transcribimos a continuación, añadiendo el juzgador de su cosecha datos que no le dimos en la vista oral, lo que indica que el titular del Juzgado no sólo ha escuchado a las partes sino que, además, se ha documentado sobre el fondo del pleito:

CUARTO. Frente a ello nos encontramos con un auténtico cambio de paradigma en la defensa de los derechos por parte de los autores musicales. Cierto es que muchos artistas se acogen al paraguas de la SGAE o entidades análogas, lo cual ha generado el sistema del copyright, con un control restrictivo de los accesos y de la necesidad de satisfacer a las entidades de gestión, cánones de explotaciones o resarcimiento por comunicaciones no autorizadas.

Por su parte, existe todo un movimiento que de manera genérica se acoge bajo la fórmula llamada de "copyleft", movimiento nacido en los años 70 en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, buscando aquellos casos en que el autor permite la libre reproducción, distribución, difusión o transformación de su obra. El término copyleft nace como un juego de palabras en contraposición al término copyright. Como consecuencia de lo mismo, se han elaborado licencias denominadas "Creative Commons" que hacen referencia a bienes comunales, desde los que se puede crear desde la filosofía de que ninguna obra es absolutamente original. Este movimiento internacional ha sido recibido en el ámbito doctrinal, universitaria y de la creación. Y también ha tenido una acogida jurisprudencial en diversas resoluciones, culminando en la sentencia 150/07 de fecha 05/07/2007 de la Audiencia Provincial de Madrid, sobre el precedente de una Sentencia de 11/04/2007 del Juzgado de Primera Instancia nº 4 de Salamanca.

Además, se entra a valorar el actual sistema de prueba que existe en este tipo de litigios. Tradicionalmente y por parte de la jurisprudencia se le excusó a la SGAE la necesidad de demostrar que representa a los autores emitidos en un local, presumiéndose que ostenta la legitimación colectiva. Este sistema de presunciones no sólo se aplica en nuestro Derecho a la SGAE, sino también, por ejemplo, a los sindicatos en la impugnación de convenios colectivos o a las asociaciones de consumidores en defensa de los consumidores y usuarios. Se alegaba que la SGAE nada debía demostrar más que la existencia de aparatos de reproducción, puesto que lo contrario sería una probatio diabólica.

En el pleito de Espiral Pop, sucedió lo siguiente: se celebró una primera vista oral en la que, ante la alegación de esta parte de la utilización de música Copyleft, la SGAE solicitó se suspendiera el juicio y se nos exigiera la relación de autores utilizados. A esta pretensión no nos opusimos y entregamos tal relación en el plazo que se nos indicó. En la continuación del juicio, la SGAE aportó certificaciones de que varios (14) de los autores utilizados estaban representados por ella, a lo que tampoco nos opusimos, y solicitamos el prorrateo puesto que nuestra tesis es la de pagar por lo que se consume, pero nada más. Así pues, nos encontramos que si la SGAE debe demostrar la música que se utiliza, entonces se trata de una prueba diabólica pero si quien ha de demostrarlo es el establecimiento, entonces desaparece el matiz satánico. La diferencia de trato procesal es evidente. La sentencia repara en esta contradicción en su Fundamento Tercero:

TERCERO. Como se sabe, la SGAE tiene una amplia titularidad para la gestión de derechos de propiedad intelectual de una larga nómina de autores unida a los derivados de los contratos de reciprocidad que esta sociedad tiene con otras entidades de gestión análogas de todo el mundo. Considerado lo cual establecida la legitimación de la SGAE y acreditada la titularidad de derechos de explotación pública de sus autores, no cabe duda de que la SGAE genera un título suficiente para ser resarcida. Como algún fallo ha señalado, es el caso de la Sentencia del Juzgado de Primera Instancia nº 4 de Salamanca, de 11 de abril de 2007, que hace suyos razonamientos propios de la Sentencia de la Audiencia Provincial de Cantabria de 16/07/2007, no puede exigirse la prueba caso por caso para no derivar en una auténtica probatio diabólica: esto es, que sería imposible en la práctica ir caso por caso la acreditación de cada uno de los autores cuya protección se dispensa a la SGAE. En desarrollo de lo anterior, hay toda una línea jurisprudencial que por mor de la facilidad probatoria realiza una interpretación presuntiva en favor del [sic] SGAE generándose una inversión de la carga probatoria a cargo de todo aquel titular de aparatos de comunicación pública, como son televisión o reproductores de música para dispensar de la necesaria satisfacción a la mención de la SGAE.

De tal suerte, hemos caído jurisprudencialmente a un monopolio probatorio en favor de la SGAE que conduce en muchas ocasiones de modo reflesico y acreitico [sic] a condenar a los demandados por el [sic] SGAE por el simple hecho de que o no acrediten que reproducen autores no protegidos por aquello, o simplemente por desconocimiento o incapacidad se aquieten ante la perseverancia y contundencia de las acciones emprendidas por la SGAE. De modo que esa inversión de la carga probatoria, lejos de generar una presunción iuris tantum, determina en muchas ocasiones casi ex lege que cuando acciona la SGAE, o está acreditada la autorización, o sólo cabe el resarcimiento.

El siguiente objetivo jurídico está claro: rebatir en sede judicial la legitimación colectiva y hacerles perder a las entidades de gestión su ventaja probatoria. El camino es fácil, pero no es corto, ya que cada día existen más obras copyleft. La legitimación colectiva tiene su razón de ser cuando se representa a la inmensa mayoría de las obras. Veremos qué ocurre cuando se demuestre que esto no es así y que existen más obras no representadas que las gestionadas por unas entidades que, lamentablemente para los autores gestionados, incrementan cada año en decenas de millones de euros los importes de derechos pendientes de identificación, en una clara muestra de su incompetencia gestora.

La sentencia no es firme, pudiéndose presentar recurso de apelación frente a la Audiencia Provincial de Madrid. Espiral Pop no impugnará la resolución, puesto que entiende es correcta.

Tienen a su disposición la sentencia completa en el siguiente enlace.