¿Por qué sólo 14 demandas?

Una de las preguntas que suele llegar con mayor frecuencia y que se acaba de plantear en la lista de correo de coordinación de la demanda contra el canon es la de: pero con todo el revuelo que se ha montado y las protestas que ha habido, ¿cómo es que sólo hay 14 demandas?

Al hilo de esta pregunta, quisiera hacer unas breves reflexiones en voz alta.

Esta pregunta me recuerda al texto que escribió Pere Quintana cuando conoció la primera de las demandas contra el canon, Ejemplo de cómo funciona el mundo en red, del que citamos:

En un món en xarxa s’han de prendre decisions

Aquest petit exemple ens ha servit per veure que en un món en xarxa l’individu té molta més responsabilitat. No és com en el nostre còmode sistema polític en el qual un tria un paquet tancat en forma de partit polític, sinó que en cada moment tria amb quina xarxa s’unirà. El món en xarxa requereix prendre decisions constants donant molta més rellevància i influència a les persones.

En resum, si volem una democràcia de debò ens haurem d’acostumar a prendre iniciatives i decisions constantment. Ens hem d’aconstumar a fer i desfer xarxes d’interessos constantment. La llibertat requereix un esforç.

Personalmente, desconozco las razones de tamaña indolencia en el ejercicio de nuestros derechos civiles, no utilizando unas instituciones que sufragamos entre todos y que están ahí para ejercer sus funciones, aunque entiendo nuestro carácter más latino que anglosajón.

Sin embargo, si bien la crítica de lo ajeno es siempre la salida más fácil, creo que todos, incluidos los abogados, debemos pararnos a meditar sobre ¿cómo puedo yo, a título individual, colaborar para que los ciudadanos confíen en la Justicia? ¿Qué causa esta indolencia cívica? ¿Qué responsabilidad tiene mi gremio y qué responsabilidad tengo yo mismo, a título de letrado y a título de ciudadano?

Ya en 1922 Ortega señaló en «La España Invertebrada» lo siguiente:

Pica, a la verdad, en historia la unanimidad con que todas las clases españolas ostentan su repugnancia hacia los políticos. Diríase que los políticos son los únicos españoles que no cumplen con su deber ni gozan de las cualidades para su menester imprescindibles. Diríase que nuestra aristocracia, nuestra Universidad, nuestra industria, nuestro Ejército, nuestra ingeniería, son gremios maravillosamente bien dotados y que encuentran siempre anuladas sus virtudes y talentos por la intervención fatal de los politicos. Si esto fuera verdad, ¿cómo se explica que España, pueblo de tan perfectos electores, se obstine en no sustituir a esos perversos elegidos?

En lugar de ejercer la autocrítica, vivimos en tiempos de manifiestos. Hemos asistido al manifiesto contra el canon y al manifiesto en pro del canon y no puedo menos de recordar lo que señalaba Ortega en la citada obra con respecto a los pronunciamientos:

Los «pronunciados» no creían nunca que fuese preciso luchar de firme para obtener el triunfo. Seguros de que casi todo el mundo, en secreto, opinaba como ellos, tenían fe ciega en el efecto mágico de «pronunciar» una frase. No iban pues a luchar, sino a tomar posesión del poder público.

Pensamos que no bastan los pronunciamientos y que muchos de los pronunciados, parafraseando a Ortega, no van a luchar sino a tomar posesión del espacio mediático, así que por nuestra cuenta, seguiremos trabajando con la premisa de que las instituciones están para ser utilizadas: las pagamos entre todos.

El poder judicial también está compuesto por ciudadanos y no debe sentirse como algo ajeno a nosotros. Sobre ellos descansa uno de los tres poderes del Estado y cuando el ejecutivo o el legislativo abusan de su poder, su función es la de equilibrar pero, para cumplir su función, somos los ciudadanos los que debemos iniciar el procedimiento. En palabras de un magistrado: "Hay veces que estás deseando que te entre una demanda sobre un tema para evitar los abusos que se están cometiendo, pero tienes que esperar a que te lo pidan".

Por último, debemos mencionar que hay que explorar las posibilidades procesales de la Red. Ese es el trabajo que hay que hacer. Deben existir más webs con más procedimientos: los afectados por las vacas locas, por la colza, los damnificados por la caída de un barrio, por el incendio de un edificio... Impugnar el disparate del sistema Lexnet.

En ese momento en que aparezcan más nodos de una red dedicada a procedimientos, creo que habremos ya cumplido con uno de nuestros objetivos, sembrar la semilla para autodotarnos de tecnología cuyo fin sea la reivindicación y ejercicio efectivo de nuestros derechos: cómo estructurar la información, cómo interrelacionarla y cómo servirla a los que intervenimos en los procedimientos.

Esperamos por ahora poder demostrar lo eficaces que pueden llegar a ser 14 ciudadanos trabajando en red y utilizando de una manera pacífica, sosegada y reflexiva las instituciones de las que los propios ciudadanos nos hemos dotado para defender nuestros derechos.

Creemos que esta manera de ejercer nuestros derechos es más importante y tiene más relevancia que el número de demandantes que podamos jamás alcanzar.