Las esferas socioculturales del Software Libre

Carlos Moreno Rodriguez
León 2004

1- ANTECEDENTES

Mayo de 1968 puede considerarse como el pistoletazo de salida de los cambios que se producirían en las diversas teorías y líneas del pensamiento occidental. La filosofía, las ideologías y hasta la teoría de la ciencia, modificaron y relativizaron sus presupuestos. La radicalidad positivista por un lado y el desencanto de la aplicación marxista clásica por otro, comenzaron a atravesar crisis que desembocaron en abordar los problemas científicos y sociales desde diferentes perspectivas. El software libre proviene de este estado de emergencias a caballo entre la tecnología, la ciencia y las vertientes sociológicas y comunitarias de tales conceptualizaciones. No quiere decir que antes de la fecha señalada no hubiese debate alguno, ni que se infiera que, a raíz de mayo de 1968, cambiaron las cosas de la noche a la mañana. Sencillamente es una fecha de referencia para encuadrar los giros semánticos en el campo del conocimiento y filosófico occidental.

De hecho, la comunidad científica había compartido, de forma altruista, muchos de sus descubrimientos desde tiempos inmemoriales. Pero no siempre fue de ese modo. Aspectos gremiales y corporativistas, cuando no nacionales y personalistas, se aprovecharon de los avances tecnológicos en detrimento de otros, fueran enemigos o no. En general, el progreso humano se ha fundamentado en el dominio tecnológico de unas culturas/sociedades sobre otras; es decir, en una evolución de procesar y transformar información para generar otra información y productos de nuevo cuño. La tecnología no sólo se basa en aspectos materiales, sino también en intelectuales: la religión, la filosofía, la ciencia, los valores, las leyes, son también modos de interpretación de la realidad e ingenios mentales que la transforman también a su manera.

Edgar Morin en El Paradigma Perdido (1973) señala las relaciones entre dominación/cooperación o conflicto/solidaridad en el proceso de hominización y sus escenarios sociales. Contemporáneamente, Mario Bunge ha indicado el sistema competencia/cooperación como la función del progreso científico [1]. Hoy no se entiende la separación de los individuos de las redes sociales que componen y les conforman como ciudadanos, personas y profesionales [2]. En este sentido, muchos eligen el camino “competidor”, reservando su acervo cultural y cognoscitivo como una propiedad (industrial y/o intelectual) con la que se puede comerciar y hacer de ella un factor de mercado. También muchos, “cooperan” con el fin de no sucumbir a los embates del mercado internacional dinamizado por las grandes corporaciones y monopolios. De todo ello se deduce que se mantienen rasgos evolutivos de adaptación tecnológica masiva -globalizada- para no perder el tren tecnológico que da la ventaja competitiva sobre otras culturas/sociedades.

Ideológicamente, el software libre, se alinea con las teorías liberales, socialistas, anarquistas y, porqué no, piratas. Se asocia al paradigma “cooperativo”, a la libre circulación de ideas, a la compartición de recursos, a la ausencia de controles de poder, a la negación sistemática de la competición sin cuartel, al “todo vale” (vinculado al anarquismo epistemológico de Feyerabend) y a la predominancia del ciudadano sobre otras consideraciones comerciales e institucionales. Esta heterogeneidad ideológica es efervescente, pues la ambigüedad suscitada entre la iniciativa individual y el bien de la comunidad general, pueden entrar en conflictos aún sin resolver. Las sociedades postindustriales mismas perviven sobre tal polaridad: el bienestar social y la gestión de recursos para los conjuntos de producción masiva y global. Genera un nuevo efecto colateral; esto es, el minimalismo regional o movimientos locales que desean proteger su identidad. En un caldo de cultivo de efervescencia axiológica no es extraño que se den contradicciones y que el software libre asuma distintos roles: abaratar costes, minimizar la brecha tecnológica, socializar la tecnología de la información y de la comunicación, conocimiento libre para redes humanas asimismo libres, reconducción de mercados y fórmulas nuevas de negocio, poner en solfa a instituciones que representan el poder y un largo etcétera. Si hay que reconocer algo del software libre es su pluralidad de fines, medios y antecedentes.

La recapitulación de esta introductoria es que, el software libre, no es una revolución tecnológica aislada. Múltiples son los componentes y los factores que han influido e influyen en su desarrollo a todos los niveles. Lejos de ser un listado de programas informáticos, el software libre es una emergencia de variables de diversa índole, que tienen que ver más con mutaciones socioculturales y económicas que con la codificación de un lenguaje ensamblador entre un programador y una máquina. Cuando se procesa y se transforma información mediante automatismos, realmente se está transformando la visión del mundo.

2- HIPÓTESIS SOCIOCULTURALES DEL SOFTWARE LIBRE

Nadie discute que el estadounidense Richard M. Stallman fue el promotor y auténtico artífice de la mayoría de las ideas que subyacen al software libre. A finales de la década de los años ochenta del pasado siglo, Stallman procuró una serie de escritos [3] que aún hoy cuentan con notable vigencia y que, en su esencia, son mantenidos por el movimiento en cuestión. No obstante, Stallman es raro que emplace al lector a sus antecedentes filosóficos e ideológicos más allá de su experiencia personal (siempre muy circunscrita al mundo de la informática aunque sus conclusiones no lo sean). Así pues, se hace imprescindible un análisis en este sentido, que agrupamos bajo la denominación genérica de hipótesis de trabajo -mejor que teorías o paradigmas- que son la antesala natural de las exposiciones de Stallman (porque el que no las explicite, no quiere decir que no existan). De hecho, la novedad de Stallman radica en aplicar unas ideas ya establecidas a la emergencia informática y, estructurarlas coherentemente con el campo de aplicación.

Una libertad básica está caracterizada mediante una estructura muy complicada de derechos y deberes. No sólo tiene que estar permitido que los individuos hagan algo o no lo hagan, sino que el gobierno y las demás personas tienen que tener el deber jurídico de no obstaculizar. JOHN RAWLS, 1971: Teoría de la Justicia.

Advertimos como, desde el campo del Derecho, existían avezadas posturas sobre la libertad que se incardinan en estructuras muy elaboradas de justicia distributiva. En ralación con lo anterior, políticamente, es impensable el software libre sin incluir los antecedentes sociales del anarquismo. En ¿Qué es la propiedad?, en el siglo XIX, Proudhon afirma que “la propiedad es un robo”. Esta tesis junto a las implicaciones que conlleva, atacan la línea de flotación de los grandes privilegios, que se basan en la propiedad -fuera material o intelectual- para explotar a otros y generar efectos secundarios relacionados con la miseria -asimismo, material o intelectual-. Junto a él, Bakunin propugna la idea de unos Estados Unidos de Europa, basados en el federalismo y en el socialismo anarquista. No obstante, el gran teórico de este lineamiento es Kropotkin (1842-1921). Éste basa su programa de organización social en la “ayuda mutua”, frente a las tesis del darwinismo social. La cooperación, entiende Kropotkin, desempeña un papel fundamental en la vida social mediante la solidaridad.

Karl Popper, desde su revisionismo crítico, alerta a la sociedad de que el conocimiento científico está “siempre en obras”, pues no es un producto terminado y, por ende, se representa mejor como proceso que como producto. Las verdades de hoy no son inmutables, sino mejorables. La técnica y la experiencia nos hacen caer en la cuenta de la certeza anterior: las cosas, productos, procesos y relaciones pueden ser optimizados durante el transcurso del tiempo. Si se impide legalmente esta cuestión, se impide el progreso, el desarrollo y el revisionismo crítico de todo proceso de conocimiento científico.

No es extraño encontrar hipótesis sistémicas que influyen o que emanan del software libre. Ya que vivimos en un mundo interconectado donde los nudos/nodos relacionales se influyen mutuamente (en distinto grado y medida, eso sí), se puede inferir que lo que hace uno, tarde o temprano, se refleja en lo que hace otro y viceversa. En un mundo mutuamente influyente, interdependiente e interactivo a gran escala, sostener ruidos en la comunicación o poner barreras a la misma es entorpecer un tráfico fluido. De ahí que, los grupos de poder, estén interesados en controlar esas interconexiones y el software que ponen en contacto semejantes redes sociales mediáticas.

Jürgen Habermas, desde su teoría de la acción comunicativa, abunda en la intersubjetividad social. De esta suerte, que se pregunte por el tipo de racionalidad que debe estudiar la ciencia social y en qué sentido la modernización es posible considerarse como un proceso de racionalización. En el análisis social, es más importante la acción comunicativa que permite una comprensión comunicativa entre los actores en interacción. En ese proceso, no se hace, principalmente, cálculos egoístas (instrumentales) para alcanzar el éxito, sino que se trata de lograr definiciones comunes de la situación para, dentro de ellas, perseguir metas individuales. Coloca frente a la acción instrumental la acción comunicativa como una relación interpersonal lingüística que busca el mutuo entendimiento, el consenso. Cuando la acción comunicativa se basa en argumentaciones racionales y tiene pretensiones de universalidad se denomina discurso. El concepto de acción comunicativa “fuerza u obliga a considerar también a los actores como hablantes u oyentes que se refieren a algo en el mundo objetivo, en el mundo social y en el mundo subjetivo, y se entablan recíprocamente a este respecto pretensiones de validez que pueden ser aceptadas o ponerse en tela de juicio.” (Teoría de la acción comunicativa: complementos a estudios previos, Madrid, Cátedra, 1989). Definiciones comunes, mutuo entendimiento, universalidad y pretensión de validez -externa e interna- son conceptos que enlazan directamente con el uso de estándares en el manejo y desarrollo del software. Tiene que haber puntos de encuentro donde la pluralidad tenga opción a aceptar, mejorar, poner en tela de juicio y valorar las comunicaciones -hoy cada vez más telemáticas- que acontecen.

Otro punto significativo que merece la pena destacar es el de comunidad. El software libre emplea tal término para referirse a usuarios y desarrolladores del mismo. Sin embargo, en un campo semántico sociocultural más amplio, la comunidad supone:

* Los cambios no sólo se producen a nivel de comportamiento individual o personal, sino que también se producen en el contexto inmediato.

* Nunca podrá existir un cambio sin la participación de las personas interesadas, por lo que es importante la difusión y la acción diseminativa del software libre.

* El ritmo de implantación depende de la capacidad y voluntad de las personas -tanto individual como colectivamente- por mejorar y perfeccionarse a sí mismos y a su medio.

* El proceso de desarrollo de software es un proceso dinámico, donde usuarios y programadores están en la misma “línea de comandos”.

* Hay que tomar conciencia de la problemática de lo que hace o deja de hacer el software.

* La comunidad es la dimensión funcional y operativa de la intervención social. Hay que partir de sus intereses, problemas y necesidades (realismo), nunca desde presupuestos diseñados en despachos o en la Bolsa.

* Así pues, la comunidad en software libre, puede entenderse en sentido restringido (sólo referido a sus usuarios y programadores) o ampliado y abierto: la comunidad es el interés conjunto y común de muchas personas con independencia de su ubicación. En tal sentido, la comunidad es una población (de varios millones de individuos), con una demanda sociocultural de carácter técnico (el software libre) y unos recursos que utilizan para satisfacer, con mejor o peor acierto en el empeño, tal demanda. El gran problema al que se enfrenta el movimiento en cuestión es a la indefinición de esas demandas, por estar muchas de ellas implícitas, ocultas, ser subjetivas o ancladas en potencialidades utópicas.

* En definitiva, el software libre debe aprender de la intervención social, modelos y metodologías que faciliten y orienten su ensamble sociocultural más allá de élites tecnócratas.

Recapitulando. Desde el Derecho, la Política, la Ciencia, la Filosofía y la Acción Comunitaria, existen hipótesis de trabajo coherentes con el software libre (no es ningún lobo estepario). Asimismo, tales coherencias, imprimen fuerza argumentativa y técnica que avalan, más allá de intereses económicos, el por qué del software libre. Y si es tan polifacético, se debe al empuje de la informática en el mundo actual y las aplicaciones derivadas, sus interpretaciones, límites y horizontes.

3- NEAL STEPHENSON

(...) Pero la gran virtud de Linux era, y es, que podía ejecutarse en exactamente el mismo tipo de hardware que el sistema operativo de Microsoft -es decir, el hardware más barato que existe- . N. Stephenson, 2003: En el principio... fue la línea de comandos.

Este estadounidense es un físico que se dedica a programar y a escribir novelas de ciencia ficción (verbi gratia, Criptonomicón) y, de vez en cuando a teorizar sobre cuestiones informáticas. Ejemplo de ello es En el principio...fue la línea de comandos (2003) [4]. Su hipótesis acerca del software libre es muy interesante:

El hardware barato es algo mucho más difícil de lograr que el software barato: una sola persona (Stallman) puede escribir software y colgarlo en la Red de modo gratuito, pero para fabricar hardware hay que tener toda una infraestructura industrial, lo cual no es barato ni de lejos. Realmente, el único modo de hacer que el hardware resulte barato es sacar un número increíble de copias, de tal modo que el precio por unidad acabe cayendo (...)

Microsoft se negó a entrar en el negocio del hardware, insistiendo en hacer que su software pudiera ejecutarse en hardware que cualquiera podía fabricar, y creyó así las condiciones de mercado que permitieron que los precios de hardware cayeran en picado. Al tratar de comprender el fenómeno Linux, pues, tenemos que contemplar no a un único innovador, sino a una especie de extraña Trinidad: Linus Torvalds, Richard Stallman y Bill Gates. Elimínese cualquiera de esos tres y Linux no existiría. Stephenson (2003). Op. Cit.

Aunque el norteamericano se refiere a Linux, lo que dice sobre este sistema operativo es extrapolable al resto del software libre: “Por los mismos motivos, merece la pena probar Linux. Ciertamente, es un país extraño, pero no hay porqué vivir ahí; una breve estancia basta para experimentar el gusto por el lugar y -lo que es más importante- revelar todo lo que se da por sentado, y todo lo que se podría haber hecho de modo distinto, en Windows o MacOS.” Dicho de otro modo, como estos dos últimos son software propietario, impiden su mejora y optimización por las personas usuarias.

“No se puede probar sin instalarlo. Con cualquier otro sistema operativo, instalarlo sería una transacción sencilla: a cambio de dinero, una compañía te daría un CD-ROM, y ya está. PERO HAY UN MONTÓN DE COSAS SUBSUMIDAS BAJO ESE TIPO DE TRANSACCIÓN, Y HAY QUE VERLAS Y DIFERENCIARLAS “. Las mayúsculas son nuestras. ¿Qué se SUBSUME en la transacción comercial de software propietario?

1º- El software que has comprado y que has pagado religiosamente NO ES TUYO. Te 'alquilan' una licencia de uso. Es como si te compraras unos pantalones que no le pudieras subir el bajo para adaptarlo a tu longitud de tu pierna o que, si te los coses debido al uso, no te dejan.

2º- La 'idea' del software que has comprado tampoco te pertenece. Es decir, la 'idea' del pantalón que adquieres no te pertenece: si te dejan ponértelos y que no vayas desnudo, es gracias a su benevolencia.

3º- Lo que te venden es una licencia de uso, no el software. Dicho de otro modo, te venden un 'contrato' con muchas restricciones acerca del servicio -software- que te van a prestar.

Dicho lo anterior, compras unos servicios jurídicos que no necesitas y te restringen el uso del software como ellos quieran. No tienes software que era tu necesidad, tienes una licencia; nada más. Venden, técnicamente, humo...: “(...) Vender sistemas operativos por dinero es una posición bastante insostenible, y el único modo en que Apple y Microsoft lo consiguen es llevando los avances tecnológicos adelante lo más agresivamente que pueden, y haciendo que la gente crea en, y pague por, una imagen particular: en el caso de Apple, la de un librepensador creativo y, en el caso de Microsoft, la del respetable tecnoburgués.” (Stephenson. Op. Cit.) Y tenemos los tan manidos en psicología social estereotipos y la ilusión social que sólo el dinero puede hacer funcionar correctamente (o su fraude).

4- SOCIOCULTURA LIBRE

Al término 'software libre' se le asocian cuatro libertades:

* Libertad para ejecutar el programa en cualquier sitio, con cualquier propósito y para siempre.

* Libertad para estudiar el programa y adaptarlo a nuestras necesidades, con acceso al código fuente de éste.

* Libertad de redistribución -gratuita o no-, de modo que se pueda colaborar.

* Libertad para mejorar y modificar el programa y publicar las modificaciones con el acceso al código fuente.

Como es obvio, la naturaleza de tales libertades emanan de otros derechos y herramientas más generales:

* Libertad para vivir, trabajar y relacionarse con otros seres humanos en cualquier sitio.

* Libertad para comunicarse con otros seres humanos, aprender de ellos y que ellos aprendan de nosotros.

* Libertad para comunicar los conocimientos que uno tiene, ha adquirido o ha logrado en base a su estudio; modificando aquellas cuestiones que mejoren nuestra adaptación al medio y divulgando sin cortapisas los descubrimientos, avances y progresos.

* Libertad para ser mejor persona, para realizarse como ser humano; comunicándose con sus semejantes e introduciendo interacciones cada vez más satisfactorias y pacíficas, accediendo a los focos de conocimiento y de felicidad.

La libertad de interaccionar con otros seres humanos, fuera por sí mismos o telemáticamente, así como la libertad de almacenar, recuperar y procesar información por los medios que fueren, se entiende como un derecho más potente que el que ampara la propiedad intelectual; pues si éste beneficia a unos pocos, aquél otro distribuye factores humanos de mayor envergadura y calado moral.

Propiedad y libertad. He aquí el dilema. Sencillamente, yo prefiero la libertad y, la libertad de tener propiedades no es una extensión de la libertad, sino de un derecho cuando no un privilegio. Y el derecho a la propiedad está sometido al fin social. Cuando la propiedad perjudica el avance técnico y científico de la sociedad, se ha de someter a un orden jurídico superior como es la libertad de acceder a tal conocimiento y disponer del mismo (art. 33 de la Constitución Española). Si se quiere tener libertad, hay que renunciar a la existencia de propiedades que impidan el desarrollo y pleno funcionamiento de la sociedad. Y eso se logra en orden al acceso y disposición del conocimiento.

NOTAS:

[1] - “Esta tarea exige (...) que se caracterice a la ciencia como una trinidad compuesta por la investigación, el saber y una comunidad de investigadores que inician o continúan una tradición de búsqueda desinteresada de la verdad en la cual se entrelaza la rivalidad con la cooperación.” (Mario Bunge, 2002: Ser, saber, hacer. Paidós. México). Con respecto a la desinteresada búsqueda de la verdad, Bunge se refiere a la crítica de las seudociencias y seudotécnicas, donde la ciencia, al menos, sí es más desinteresada que las anteriores; aunque no faltarán excepciones donde la ciencia -o algunos científicos- se pone al servicio de intereses económicos, políticos y militares.

[2] - Véase T. Kuhn, 2000: La estructura de las revoluciones científicas. Fondo de Cultura Económica de España. Madrid. El original data de 1962.

[3] - Se pueden encontrar en castellano en Traficantes de Sueños, 2004 (Traficantes de Sueños, ISBN 84-933555-1-8), agrupados bajo el título de Software libre para una sociedad libre.

[4] - Se puede encontrar en castellano en Traficantes de Sueños, 2004 (Traficantes de Sueños, ISBN 84-932982-3-0)

© copyright - Carlos Moreno Rodriguez (Marzo 2005)
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